A man convinced all the animals to stop eating each other. And then they all died.
Saturday, September 11, 2004
Monday, September 06, 2004
Fábula de la carne y el espíritu
(Relato crudo con tercera persona)
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"Nunca fue un mal niño, solo diferente, pero no, de ninguna forma
podría decir que era malo o con predisposición al mal.", - la mujer dejo de
lavar los platos e hizo una pausa.
"Yo siempre hice lo que pude, trate de darle todo el amor que una madre es
capaz de dar.", - se sentó en una vieja butaca - "Yo sabia lo que le pasaba,
yo lo sabia muy bien en el fondo, pero nadie puede culparme, si yo de
verdad hice lo mejor que pude, yo trate, se lo juro.", ahora las lagrimas se
le acumulaban en los ojos, y miraba a las paredes, al piso, al lavaplatos,
pero ya no trataba de mirarme a la cara, como al principio.
-"Cuando fue la primera vez?", pregunté.
"Una noche que lo escuché gritando, era todavía muy pequeño, pero nunca
se había asustado, y menos de noche. Yo me levanté y corrí a su cuarto
a ver que era lo que le pasaba y el estaba ahí con sus ojos negros
completamente perdido, y tan lejano que pude acercármele y abrazarlo."
-"Recuerda las palabras textuales?", le dije.
-"Si.", respondió.
"Iván me dijo: Tengo un sueño recurrente, tu en la noche sentada en la
calle, tu cabeza entre tus piernas, yo te grito, te atacan los demonios.
Estas rodeada, pero justo cuando se abalanzan sobre ti, despliegas tus alas
y vuelas lejos de ellos, lejos del mal. Anoche te vi en la misma calle, y
ahora te atacaron hombres, esta vez en vez de sacar tus alas, sacaste los
colmillos y los devoraste.", dejo de sollozar, y se quedó pensativa, "la
segunda vez fue un domingo, ya era muy tarde y yo estaba preocupada porque
se estaba demorando demasiado y comencé a angustiarme cada vez mas, y corrí
a la iglesia y seguí corriendo, y yo no se que fue lo que me llevó a la parte
de atrás de la iglesia, y ...", reflexionó sobre sus palabras, "pensándolo
bien, yo si me había dado cuenta de que Ivan estaba fascinado con el callejón
que estaba detrás de esa iglesia, así que corrí hacia la parte de atrás, como
le dije, y lo encontré ahí. Chupándose los dedos, y chorreando vino y con
las hostias mordidas en el piso, y le pregunte aterrada que qué estaba
haciendo, pero el ni se inmutó y me miro así, ... así como me helaba la piel
y me dijo: "Me estoy comiendo la carne de Cristo", y se rió, y era una risa
terrible, como hueca, como la que uno se imagina cuando lee sobre risas
vacías y terribles. Y aun así era la risa de un niño, de mi hijo...", la
frente de Alicia su puso verdaderamente pálida. "Parecía ... ebrio."
Le di un vaso con agua.
Trate de sacarle algo mas, alguna pista, pero me sentía de por si
bastante incomodo y culpable al hacer que la pobre vieja tuviera que recordar
estos momentos - "Recuerda algo mas señora?".
"Una vez llego totalmente ebrio y comenzó a decir cosas incoherentes, y
a decirme que tenia el alma empeñada varias veces, pero que yo no tenia
que preocuparme porque ya la había vendido. Y que nosotros habíamos tenido
la luz solo para quemarnos con ella, y luego dijo algo del infierno...", aquí
la mujer cerró los ojos y luego siguió, "que por qué me preocupaba tanto
por el infierno, que por qué nos preocupábamos tanto de si existía o no, si
al fin y al cabo todos íbamos para allá. Y que el había conocido cuatro
o cinco purgatorios y en todos había mujeres. Después vomito sobre las
materas de la sala, fue asqueroso y la verdad, prefiero no contárselo."
La mujer parecía haber envejecido unos diez años en las dos horas que duró la
entrevista, y por eso decidí continuar el día siguiente. Llegué al hotel cansado,
y volví a releer las paginas medio quemadas del diario.
"Yo buscaba un espíritu como buscando el santo grial, y necesitaba un alma
para beber de ella, joven, vieja, no importaba mucho. Supe que no la
encontraría jamas porque la espiritualidad no existiría para mi. Era mi
destino tomar la carne, podía tomarla y devorarla, pero no me era permitido
tomar ni una gota del espíritu, escapaba de la carne justo antes de mi
mordisco, se desvanecía mas rápido de lo que aumentaba mi fiereza. Solo
quedaba ese sabor tibio que delataba su huida, y que nunca encontraría en
mi propia sangre. Era aun peor en el amor, solo había sexo, genitalidad."
"Muchos se escondieron en las sombras, pero inevitablemente fueron descubiertos,
pero yo me escondí en la luz, y es aquí donde nadie nunca busca, donde
verdaderamente nadie es encontrado.", el resto del texto se encontraba
quemado e ilegible. Me acosté angustiado, y coloqué el reloj para las 8 de
la mañana.
Al día siguiente llegue a la casa de la madre de Iván, ella me dio un café
y continuó con su relato:
"La ultima noche que llegó en esas borracheras extrañas dijo cosas peores,
me dijo que éramos todos unos imbéciles, que claro, que habíamos visto al
enfermo y nos habíamos burlado de el, y que nos habíamos parado en nuestro
orgullo y que dijimos que no, que a nosotros no nos iba a pasar porque
teníamos la luz y éramos los elegidos, pero que nadie, que ni siquiera uno
de nosotros se había dado cuenta de que el enfermo venia a prevenirnos y a
mostrarnos lo que nos esperaba. Lo habían pateado, pisoteado y luego
matado sin dejarlo hablar. Y que ahora si íbamos a pagar el precio,
y que el nos había mostrado la tos, pero que nosotros íbamos a sufrir
la neumonía. Luego se puso a llorar y dijo que si su alma valiera algo,
que de seguro alguien la habría comprado ya, y que a pesar de toda el agua
que había corrido por su cuerpo no se le había borrado el pecado original,
ni el mío, ni las culpas de mis padres o mis abuelos, ni de los padres y
abuelos de mis abuelos, y luego",- sacudió la cabeza -"comenzó a vomitar
esa cosa roja otra vez.",
"Los años pasaron y yo nunca me imagine lo que estaba sucediendo, hasta que
llegaron esos hombres de negro, con capuchas y antorchas y tumbaron la puerta
y se fueron a sacarlo, pero no salieron. Luego el salió como si nada con la
boca roja, y de muy mal humor. Y entonces la horda enfurecida le tiró las
antorchas y el se comenzó a quemar pero como si nada pasara, y se mordía
los brazos, y las manos y se arrancaba la piel, y ...", y la mujer ahora si
estaba casi histérica, y yo me sentía muy mal haciendo que buscara en sus
recuerdos episodios oscuros que no se dejan olvidar, aunque se trate.
Yo la sujeté fuerte, y le di un calmante, y cuando ya estaba mas consciente
continuo.
"Luego dejaron el cuerpo quemándose y yo trataba de acercarme pero me tenían
agarrada, y me obligaban a mirar y me decían que si me gustaba, y que ahora
si querían verme riéndome con una risa hueca.", mire - me mostró su brazo -
este golpe todavía lo tengo, y eso fue hace veinte años.
Hubo un buen silencio, y digo que fue bueno en un sentido estricto. Me
despedí de Alicia, la madre de Ivan, quien me dijo en un tono que no he
podido reconocer como solemne o sarcástico, que esperaba que hubiera
conseguido lo que buscaba, y que esperaba que esa información me ayudara a
continuar con mi investigación.
Yo me despedí y pase por el hotel a recoger mis cosas y largarme de este
pueblo casi fantasma, recordé que una vez estuvo cubierto con mas de tres mil muertos
en su plaza mayor, y que, si mis teorías son correctas, ha creado un paraíso para los
asesinos innatos, para los que vienen al mundo a matar, y a nada mas, para los que
no conocen el espíritu y tienen un vacío en donde debería haber alma.
Tienen razon, solo hay carne, y despues polvo.
"Mi tren me espera", pensé.
Sunday, September 05, 2004
Fábula de la Mentira
(Con fórmulas redundantes)
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"Sabes,"- dijo ella -"a veces, al fumar, me quemo los labios." Y al el le
pareció una frase muy hermosa, mas hermosa aun cuando se puso a considerar
el tiempo que ella había gastado pensando en que decir, cuando y como en
esta tarde. Ella tenia hoy tenia dos palabras atragantadas en su garganta
en vez de una, y estas dos palabras no tenían que ser necesariamente "te
quiero", "te amo", "te odio", "púdrete imbécil" o "muérete cabrón". Eran
dos palabras que podían ser cualquier cosa, pero que el conocía perfectamente
aunque nunca las dijera. Era demasiado triste para comprenderlo.
Su madre le había dicho que no dijera esas cosas, pero el sabia que algo
malo estaba pasando, y que lo que su madre estaba por decirle cambiaría su
mundo, un mundo que para el se estaba derrumbando, cuando para los demás
apenas se estaba construyendo, pero el quería saber, y tenía que saber,
y le dijo a su madre, le exigió que le dijera por qué no podía decir esas
cosas, por qué no podía decir la verdad. Y ella le dijo, "Si dices eso todos
van a creer que eres una mala persona.", El contestó: "Pero tu sabes que yo
no soy malo", pero su madre continuo, como si nada, "yo lo sé mijito, pero
ellos no tienen forma de saberlo a menos de que tu se los digas".
Lo que acaba de oír era algo que estaba completamente fuera de su lógica,
era imposible, tonto, como podía la gente conocerlo tan solo por lo que veían
u oían de el?, era simplemente algo absurdo. Es que estaban ciegos estos
adultos, es que no podían ver o estaban locos? Si tan solo se pudiera
conocer a la gente por lo que dicen, o por la forma en que se ven, entonces
cualquiera podría hacer trampa, por ejemplo, el podría decir que no había
hecho algo que hizo, o podría decir que había hecho algo que no hizo. Y
nadie podría saberlo, y entonces se preocupo mucho, y se quedo callado un
largo tiempo.
Eran pocas las cosas que lo habían impresionado en su vida después de esto,
pero todas ellas le habían traído sufrimiento, y esto era parte de su gran
tragedia. Se dio cuenta muy pronto de que los demás no veían lo que para el
era obvio, y le era terriblemente difícil vivir sabiendo lo que los demás
ignoraban, veía que lo querían herir, y que utilizaban mentiras
en todo momento y de diferentes formas, era mentira lo que veía y lo que
tocaba, mentira era la ropa, las palabras, las formas, las lagrimas, los
gestos, las sonrisas, la verdad y la mentira. El frío y el
calor era mentira, y eran mentira la fuerza y la debilidad. Y no entendía
sus bailes de mascaras y lo odiaba por encima de todo.
Pero pronto comenzó a ver algo que lo sorprendió y lo desconcertó, algo que
le causaba miedo, algo que le causó mucho angustia, lo que no era mentira
tampoco era verdad. Y esto lo animó a escudriñar el basto universo que el
intuía por debajo de lo visible, el que sostenía a las mentiras, la red
oculta que lo abarcaba todo y que poco a poco hizo que comprendiera a este
mundo y a estos seres mentirosos. Sintió tristeza y compasión, pero también
una terrible repugnancia. Pues poco a poco se había ido contagiando de esta
gran enfermedad y ya veía a la mentira asomándose en el silencio que lo
mantenía aislado de ella.
El tiempo se movía, y comenzó a operar cambios en el, estos no daban marcha
atrás y habían venido para quedarse. Aun no entendía este extraño baile de
mascaras de la gente y lo odiaba por encima de todo pero lo comprendía y lo
entendía, y estos eran sentimientos ambiguos y recurrentes que no lo
abandonaban, pero que tampoco le brindaban compañía. El tiempo pasaba.
Sonrió e hizo una pausa.
Pronto conoció a una mujer que hizo surgir en el un sentimiento fuerte y
poderoso que lo azotó sin compasión, y no tardó en darse cuenta de que
simplemente tenia que poseerla, y que para esto tenia que decirle lo
que ella quería oír, y tenia que actuar de la forma en que ella lo deseaba
y adaptarse, como un molde, a los contornos de su mentira, y esto era
fácil para el, pues sabia exactamente lo que ella quería oír, lo que
ella deseaba y cual era el camino mas directo a su mente, su corazón y
su vagina. Se dio cuenta de que sabia cuales eran las palabras que la
gente deseaba, aunque estas fueran absurdas, groseras o complicadas. Y
como era lógico se había dedicado a vivir de ellas, y mentía
considerablemente, pues para el la mentira ya no era el ente negro y
despiadado de su infancia sino una sombra gris y extraña. Aun así, la ética
de mentira que le habían ensartado en su cabeza le hacia descubrir maldades
terribles. Maldades que pasaban invisibles a los ojos de los demás eran
para el fuente de horror y culpa, pues cada día que pasaba en el mundo era
consciente del sufrimiento que el causaba con su simple existencia. Era
terrible comprar un lápiz, el dinero que gastaba se convertía a
6 monedas diferentes y terminaba financiando una guerra, un abusador de
menores, un policía corrupto, un dictador, un terrorista, un patrón
abusivo, un bosque perdido, un árbol de caucho destrozado y la explotación
de varias familias con hambre. El miraba a los niños de la calle y tenia
plena consciencia de que el estaba ahí y ellos allá, gracias a la curiosa
casualidad de haber nacido en el hogar en el que nació, el sabia
perfectamente que juan perez habría podido nacer en lugar de el y nunca
nadie lo habría notado jamas. La mujer fea y asquerosa que se sienta a su
lado en el bus de la mañana era convertida por el en una beldad en su mente,
y aunque al principio parecía no ser lo mismo que si hubiera nacido bella,
(le hacia falta cierta personalidad característica", poco a poco esta belleza
imaginaria la cambiaba por dentro y la convertía en una mas de ellas. Sin
cirugías, pero daba el mismo efecto.
Su mundo era complejo, y su vida extremadamente difícil. Su sufrimiento
y su culpa eran terribles, el veía el mal y la crueldad de los que se
consideran así mismos inocentes, y aun así tenia que mentir como ellos.
Pero sin el beneficio de la ignorancia, con plena consciencia de su mentira.
"A veces cuando te beso me pasa lo mismo.", dijo Pablo. Y laura miro
al escritor con sus ojos enamorados, sorprendida una vez mas por la
fuerza de sus palabras y la belleza de sus gestos, era casi como si
el supiera lo que había dentro de ella, como si leyera su mente. Era
un hombre tan bueno, tan hermoso. Casi libre.
